La piel, como cualquier otro órgano, sufre un deterioro progresivo de sus características fisiológicas, morfológicas y funcionales durante el envejecimiento. El fenómeno del envejecimiento es natural y, en gran parte, está genéticamente predispuesto. Las funciones de la piel son cruciales para la homeostasis y la supervivencia del ser humano. Como es el órgano más grande del cuerpo humano, la piel, junto con la hipodermis (grasa subcutánea) son en tanto la fuente como el objetivo de varias hormonas y neuromediadores, lo que la convierte en un órgano endocrino periférico independiente.

 

La piel también tiene la capacidad de producir la prohormona vitamina D y transformarla en metabolitos activos, que pueden ejercer diferentes efectos sobre las células importantes de la piel (queratinocitos y fibroblastos) y células inmunes (linfocitos) mediante la activación del receptor nuclear de vitamina D (VDR).  

La vitamina D juega un papel fundamental en la homeostasis de la piel contribuyendo a su función de barrera. Además, como parte esencial del funcionamiento del sistema inmunológico, las formas activas de vitamina D modulan la inmunidad cutánea.

¿Cómo obtenemos vitamina D? 

Existen 2 formas de sintetizar vitamina D: 

  •  A través de la alimentación, una pequeña parte de la vitamina D activa (colecalciferol) se obtiene a partir de su consumo en alimentos de origen animal, siendo los alimentos más ricos en ella algunos pescados azules y la yema de huevo. Otra forma de provitamina D, el ergocalciferol, se encuentra en muy pequeñas cantidades en alimentos de origen vegetal. 
  • Mediante la exposición solar, donde los fotones de la radiación UVB fotoisomerizan el 7-dehidrocolesterol de la epidermis a precolecalciferol, que rápidamente es convertido por una reacción mediada por calor a colecalficerol o vitamina D3. Estas moléculas pasan por diferentes modificaciones en el hígado y riñón para luego obtener el metabolito activo. Entre las moléculas que participan en la regulación de este proceso, encontramos los niveles de PTH, los niveles de calcio y fósforo e, incluso, el TGF-beta.

¿Cuál es la situación poblacional respecto a la vitamina D?

Actualmente, existe una deficiencia subclínica (30-50nmol/L) y clínica de vitamina D (<30nmol/L) en la población general y esto se ha convertido en un problema mundial. Los requerimientos diarios de vitamina D dependen de la edad y varían según los diferentes consensos. La American Endocrine Society recomienda entre 400-1.000UI/día en el primer año de vida y entre 600-1.000UI/día por encima de esta edad.

Una de las poblaciones vulnerables son los ancianos, ya que poseen una menor síntesis cutánea de 7-dehidrocolesterol, disminución de la absorción intestinal de vitamina D secundaria a un menor número de receptores de vitamina D en los enterocitos (células intestinales), junto con una menor capacidad de procesamiento de la vitamina a nivel hepático y renal. 

 

Factores de riesgo de hipovitaminosis D:
· Exposición solar inadecuada 
· Tabaquismo 
· Obesidad
· Fototipos altos (IV o mayor)
· Ancianos 
· Institucionalizados
· Tratamiento con corticoides, antiepilépticos 

 

¿Qué factores contribuyen a la deficiencia de vitamina D?

Entre ellos se destacan los meses de invierno, la exposición inadecuada al sol y la ubicación en latitudes elevadas. La poca exposición al sol actual debido al encierro y la contaminación del aire son los principales factores que provocan una exposición insuficiente a los rayos UV. Por otro lado, los contaminantes del aire orgánicos persistentes y los metales pesados pueden comportarse como sustancias químicas que alteran el sistema endocrino y pueden causar una deficiencia de vitamina D directa o indirectamente. La evidencia creciente sugiere que fumar también puede disminuir los niveles séricos de vitamina D.

¿Qué efectos beneficiosos tiene sobre la piel? 

Los metabolitos activos de la vitamina D ejercen una variedad de efectos fotoprotectores y de antienvejecimiento sobre la piel. 

Estos efectos se logran a través de la regulación del sistema inmune e incluyen acciones antiinflamatorias, regulación de la proliferación de queratinocitos y fibroblastos encargados de construir la barrera epidérmica necesaria para mantener la homeostasis de la piel. 

 Efectos de la vitamina D y sus derivados sobre la piel 
1.   Antioxidante 
2.   Antiinflamatorio 
3.   Participa en la reparación y homeostasis de la barrera cutánea 
4.   Ayuda a prevenir empujes de enfermedades como psoriasis y dermatitis atópica
5.   Previene y repara los daños al ADN y, así, disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de piel 

 

Además, inducen respuestas antioxidantes, contrarrestan el daño producido al ADN de nuestras células e inducen mecanismos de reparación del mismo para atenuar el envejecimiento prematuro de la piel y la cancerogénesis. 

Se ha encontrado que los análogos de la vitamina D son útiles en muchas afecciones dermatológicas (psoriasis, dermatitis atópica, queratosis actínica, entre otras). En vista de los beneficios tópicos de la vitamina D, actualmente, se están realizando múltiples estudios para desarrollar nuevos análogos de la vitamina D con un perfil clínico más seguro. 

Debido a que los dermatólogos recomendamos no exponerse de forma excesiva al sol y contraindicamos el bronceado en cabinas, la visita dermatológica es un momento crucial para:

-       Informar sobre la exposición al sol de forma segura y limitada

-      educar sobre la ingesta dietética de vitamina D

-      proporcionar recomendaciones adecuadas sobre la importancia de la administración oral suplementación con vitamina D.

La vitamina D es uno de los suplementos de micronutrientes más rentables que conduce a la mejora de la salud humana en general. Por lo tanto, las formas activas de vitamina D, así como sus derivados (Lumisterol), son agentes prometedores para la prevención, atenuación o tratamiento del envejecimiento prematuro de la piel.